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Blog: Noticias para dios, que se fue sin despedirse

Descripción: Poemas sin rima, noticias comentadas, agnosticismo, espiritualidad, desnudar una personalidad egocéntrica y paranoica, nada que hayas visto
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Es lunes y miro las fotografías donde aparezco con ella. Acostados en el pasto, el mundo parece tener una orilla. Más allá de la orilla, el mar, donde nadamos como dos niños que miran por primera vez las olas. En otra foto, aparece mi mano derecha junto a su mano izquierda. Mi mano se ve demasiado blanca, la de ella femenina. Vamos en el auto, en un viaje fallido hacia occidente. También hay otra, en la que estamos reflejados en una tetera. Me entretengo diez minutos antes de volver al trabajo. Qué fantástico, uno usualmente finge una sonrisa cuando le toman una fo
-Vos, ¿qué pensás del niño?, me preguntó Alejandro, mientras miraba la foto del pequeño en la prensa. Celebraba sus tres años con un pastel verde dispuesto sobre una mesa forrada de plástico. Varios familiares aplaudían al lado. Todos en la foto se veían marchitos. Eso pensé mientras fingía formular una hipótesis acerca del paradero del niño. Uno desarrolla un instinto. Uno sabe qué pasó. La respuesta a eso es fácil: mientras más te adentrás en la criminología, más pen
Las oficinas de la corte están llenas. Son oscuras y no lo digo como una forma de decir tristes, sino como una manera de decir terribles. No tienen suficiente luz, no hay ventilación, no hay baños. Hay bancas de madera apolillada, colocadas sobre los pasillos mal iluminados por lámparas de luz blanca, lechosa, que se derrama sobre los presos, los deudores, los despedidos, los cesantes, los agrios demandantes. Hay diminutos cubículos sin sentido con torres monumentales de papeles. Hay cuatro ascensores donde la gente sardina se sube y huele a democracia. Un ciego que saca fotocop
Debería decírtelo: si algo tiene que permanecer en mí de ese martes, es nosotros en casa, viendo el jardín interior desde el auto. Música en la radio. Una sola gota de lluvia resbalando limpiamente por el vidrio del frente. Tú olor. El balcón. Las montañas cubiertas de nubes. Las canciones en portugués sonando hasta el infinito. Tú, entre mis manos. Mis manos llenas. Un aguacero haciendo sonar las láminas. Las hojas del árbol. Las enormes mariposas blancas volando hacia las lámparas naranja. Tu pelo cubriendo mi pecho. Tu
si el domingo te sorprendepensando en flores naciendo de tu pechoimaginando que las nubes grisesson atravesadas de golpepor aviones enormes volando hacia el polo contigo dentrosalva la tardey un hotel de un incendio:llámalaLa bondad del extraño no tiene mesura.
Esto es un informedice que he pensado en ti que veo tus huellas impresas sobre el espejotambién he visto los labiosal lado de las manosy por salud te digo que he pensado en tiy limpio el espejo La bondad del extraño no tiene mesura.
Odiaba las canciones que sonaban en la radio. Patéticas, eso eran. A penas me podía concentrar. Ideas violentas. Días duros. Soy un tipo rudo y en cinco minutos tiraré una puerta. No debo escuchar la música. Pilotos. Los choferes oyen esas cosas. Piensan en sus mujeres. Son tipos románticos e incomprendidos. ¿No puede cambiar la radio? pregunto. Y dice que no. Rodrigo va adelante, con el piloto. Le pregunto: ¿alguna vez has ido a Izabal? Él me mira. Se ríe. Contesta: sí, una vez. Un amigo tiene una casa en Río Dulce. Me qued&eacut
Madrid es la fiestaque nunca tuvecuando desposé a mi mujerla pasada décadasoy un espectador que se embriagamientras se produce la músicade la gente disfrutando estar juntay las risas rebotando en la acerase agregan a la porcelana y el vidriolas mujerescon sus breves faldasy sus largas piernascon sus bombas de tiempoy sus tiros en la recámaravan cargadas y te sonríen¡mierda!en verdad lo haceny se ven hermosas con labios rojosy los largos cabellos sueltosbañándoles los escoteses verano en Españauna buena época para las caderasse menean por doquier
Voy a dejar correr el agua. Hacer que me recorra para perderse en la alcantarilla de la ducha. Se escucha igual a una lluvia calmada. Está helada. Cierro los ojos y tengo la misma pesadilla de siempre: me encuentro inmerso en un mar azul, floto. El agua está turbia, el sol a penas la atraviesa. A mi izquierda, una sombra se aproxima. Es una sombra marrón que va creciendo. No para de crecer.Es un pez. Distingo sus aletas. Sus enormes branquias. Es un cetáceo. Una maldita ballena café con sus ojos como esferas de la nada. Enorme, gigantesca, es un edificio, del tamaño de mi
Nicole propuso el restaurante. Nos dieron un mapa del centro. Era divertido: los nombres de las calles eran inmensos. Mi hotel estaba en el Alto Danubio, cerca del Centro Internacional de Viena y el sitio donde comeríamos, en el centro. A unos quince minutos viajando en el U-Bahn, el metro de Viena. Fui a la habitación del hotel. Me quité el saco y la corbata para salir. Caminé sobre el puente y me topé con varios deportistas. Eran alrededor de las siete de la noche. Subí a la estación del Alte Danou y tomé el metro hacia la Stephanplatz.En el U-Bahn conf&ia
la silla rota todavía está en el comedoresperando que vengas a probar el desayunoyo desmenuzo el universoluz por luzpero la ceremonia nocturnade los disparos y las sirenasme obliga a pensar en sábanas blancascon manchas de color marróncomo bandadas de gorrionesde trece canales en la teleocho son de porno cuando oscurece en Viename siento tan sólo en esa camamirando los dos sillones rojosy los trenes marcharse sin nosotrosel Danubio es azulsólo a las dos con quince de la mañanano debe haber mucha lunael U-Bahn debe pasar sobre el puentees necesario oír a los
Viena, Lunes, 14.30 pm. Me esfuerzo por entender la explicación del tipo al que pregunté sobre el sitio donde debo esperar el bus que me lleve a mi hotel. Habla con un inglés demasiado influenciado por su alemán natal. Está sentado tras el mostrador de información del aereopuerto, ubicado en una diminuta oficina pintada de blanco, adornada únicamente por el color de los mapas que están adheridos a la pared con tachuelas. Finalmente, entiendo que la estación de buses está al cruzar la calle. Tomo las dos maletas que llevo y salgo a la intemper
estos días nos consumencomo agua en mi balcónbajo el sol del mediodíatiemblo de angustia cuando pienso en el tiempoen las cosas que no haremoslos hijos que dejé en los hospitales te lo explicocon dos o tres mentirasy tú me besas el cuellote aferras a mi pecho como si fuese un puertonave que abandona el muelle con cada olatomando mis brazos con empeño ¿tendrémos días aburridos?me susurras restregándote como un gato tengo entre las manos mi muertey dos palabras que no pudo pronunciarsin tenerte cerca abrázame como si fueras a dejarmey ent
hoy es el futuroresistí para vivirloy sin embargonada pasa un milenio recién muriócon toda su parafernaliael mundo no encontró un fin apocalípticoya nada me espantavivo los días como esperas de la nadacontesto llamadasenvío correosme desintegro en palabras voy al trabajohago citasy nada parece ser distintode cuando vivía añorandotener treinta años ¿dónde quedó la vida llena de aventurasque me prometieron la televisióny mis libros? debo decir entonces:¡esto fue todo!como si la vida fueraun polvo mal dado vengo d
Salí del primer bar, manejé diez minutos y llegué al siguiente. Al subir por las gradas de la entrada, escuché la música. Era un salón grande, sin más iluminación que la de los focos de la calle. Dentro, la gente bailaba. Pedí una cerveza. Un tipo dormía totalmente borracho al lado de dos tarros de gelatina. Luego fui al balcón, que carece de baranda; es más bien una marquesina. Me paré fuera y vi los edificios de al lado. Algunos tenían luces encendidas y era como si desde el bar viera mi casa. Me pareció abu
Coloqué la taza de café sobre el balcón, cuidando que las gotas del aguacero no la alcanzaran. En la cancha de fútbol de la vecindad, estaban jugando un partido. Bajo la intensa lluvia, ellos seguían gritando como si fuera la final de la copa del mundo. Y quizá para ellos lo era: su barrio, su universo. Tomé un sorbo de café y pensé en prender un cigarro. No lo hice, llevo un buen tiempo sin tener verdaderas ganas de fumar. Pensé también en leer un libro; pero en realidad, quería seguir viendo cómo los tipos se deshac&iacut
Por las mañanas camino al trabajo esquivando vagos. El sol me da de frente y estornudo. Autos viejos circulan, mientras encuentro el mismo letrero de siempre: un robot no suspira, dice sobre una pared amarilla, descascarándose como corteza de árbol seco. Por las noches bebo cerveza. Las guardo en el refrigerador. El aparato está en la lavandería. Cada vez que salgo por una, al pasar por el balcón, un perro me ladra. De once de la noche a una de la mañana, en la escuela frente a mi casa, aparece una anciana que limpia las ventanas con una manguera. Estoy convencido
para Carlos4UUna multitud rodeaba el Estadio del Ejército. Finalmente veríamos a Korn presentarse en vivo. Era la tarde del domingo 18 de abril del 2010. Allan y yo compramos la primera cerveza. Luego nos lanzamos a la cola. Unas horas antes, había dejado a mi hijo en casa de su madre. Me dijo que yo soy su mejor amigo. Luego me preguntó si íbamos a ser niños por siempre. No supe cómo contestarle, sino con la verdad: vamos a ser niños, siempre. Dead Bodies EverywhereAl inicio de la enorme fila encontré unas amigas. Permanecí con ellas un buen
amor:yo también he tenido miedode poner los ojos sobre el mary me he cubierto el rostro con las manossólo para enterarme que tengo párpados de arenayo también tengo díasen los que me da terror moriry quisiera asirme a tu vozal otro lado del teléfonoo anclarme a tu olor entre mis sábanasque respiro hondoaunque no pueda retenerlosólo me queda sentircómo me vas abandonandocomo sucede con todo en esta viday quisiera que te quedarascomo se queda la tristezapero tampoco te quedashay díasen los que me da pánico moriry quisieraobligar a los p&aa
El próximo jueves 22 de abril, a las 7:00 pm estaré en el Centro Cultural de España, en 4° Norte. Guatemala, Guatemala. Ahí, la Editorial Catafixia presentará en su tercera toma, mi libro Rockstar! Se trata de un libro de poemas. Cada uno está dedicado a un músico que admiro. O a una banda. Es un libro musical. La dinámica para escribirlo fue la siguiente: escogí una imagen, le añadí una banda sonora y listo. Es un vídeoclip escrito. Eso es. Se trata de mi primer libro y estoy absolutamente satisfecho con él. Es denso,
estoy hecho de derrotasy aún así no me rindotengo una cicatriz en el pechoque me recuerda a la primera mujer que quiseme arrancó el corazón vivo?cada mujer que he queridolo ha hecho desde entonces?y siempre me nace uno nuevocon la medida de tu cuerpopara le que quepas dentroestoy hecho de derrotasy aún así tengo ventajassobre todos tus amantesnadie puede quererte así, sin riendaporque ningún fracaso me avergüenzacada noche entre las sábanasme despediré para siempreusando todo lo que séacerca de tocarteharé cosasque creer&aacu
Ricky Martin ha anunciado que es gay. Eso me importa un bledo. Sin embargo, la gente a mi alrededor no deja de hablar sobre ello. En realidad lo que el buen Ricky o mi vecino del segundo nivel hagan con su vida sexual no me interesa en lo absoluto. Además, lo de la homosexualidad del cantante era algo notorio, según Genoveva, mi amiga. Ser o no ser gay no es, ni debería ser noticia, por favor. Tener hijos con una cabra y amamantarlos junto a ella, eso sí que sería una noticia impactante. O con un puercoespín. Sin embargo, con Ricky conviene hacer una salvedad: el tipo ven
Al doblar la esquina, encontré un edificio lleno de luz, alto, con grandes ventanas de madera. Las cortinas se mecían con el viento. Caminé hacia él. La noche tomaba San José y en los negocios, las rejas caían. Letreros avisando que el sitio estaba cerrado me daban la cara por todas partes. Un bingo en un segundo nivel parecía ser la única señal de vida. No habían niños caminando. Muy poca gente. Nadie me veía. Caminaba junto a Alex y Álvaro, los dos guatemaltecos con quienes visité San José. Encontramos una t
Un curso me trajo a Costa Rica. Estoy encerrado en el hotel desde el domingo. Me voy el sábado. Lo que conozco de San José es un salón de convenciones, la habitación 1028, una ventana con árboles secos que se mecen con el viento plagado de humedad, y montañas llenas de vegetación. He salido todas las noches a caminar por las calles, vacías, tranquilas, sin tráfico y muy poco ruido. Los negocios del centro cierran temprano, el parque central está lleno de aves, pericas que cantan. Las calles están empedradas, faroles enredados con flores.
Viernes 5 de Marzo del 2010. 16.00Debí salir del trabajo. La entrada al concierto me la entregaron por la mañana, en un accidentado desayuno. Junto a Lepe ordenamos sendos menús de huevos rancheros. Recibí una llamada de la oficina. Tuve que dejar enfriándose los huevos. Pésimo presagio. 16.30 Aún no podía escapar de la oficina. El concierto comenzaba a las seis de la tarde. La cosa pintaba mal. La contadora de la oficina debía pagarme casi cien dólares de viáticos. Así que no había otra que esperar. Eso: pensar en el diner

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